ESCENARIOS Y SÍMBOLOS

Palabras, colores, notas… El arte tiene mil caras y cada uno de nosotros vemos aquellas que más nos impactan.

Hace tiempo, dos alumnos míos, Miguel Carasa Ochoa y Jesús Gómez (el trabajo de éste lo subo como documento word porque no lo he podido copiar ni insertar como imagen) dibujaron su particular “Oda a la tristeza” a partir de los versos de Pablo Neruda, versos llenos de metáforas animalizantes e imperativos con una clara función apelativa que buscaba rechazar y expulsar de su vida a la tristeza.

Ambos trabajos simbolizaban a la perfección su mirada hacia el mundo particular del poeta:

Jesús Gómez. Oda a la tristeza  

Si quieres leer el poema original, pincha en:

Oda a la tristeza de Pablo Neruda

Miguel Ríos canta esta oda:

http://www.youtube.com/watch?v=XQYeCVYGqAo

Recitada por Francisco Legaz:

http://www.youtube.com/watch?v=511WwlKFWS4

Pablo Neruda en la voz de Joaquín Sabina:

http://www.youtube.com/watch?v=rDrS0e9MS-c&feature=related

Gracias a Delia Mantecón Sardiñas, nos hacemos una idea clara del escenario de La ratonera de Agatha Christie:

¿TODO DEPENDE DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA?:

Describir bien es una cuestión de observación, selección y redacción.

Pero no siempre las cosas son lo que parecen. A veces creemos que algo inusual es imposible. Por ejemplo, pensamos que estamos siendo objetivos si describimos el aspecto de una playa como el de una “llanura de arena dorada”; o subjetivos, si invertimos  la colocación del adjetivo y presentamos la cualidad de éste como inherente al sustantivo, es decir, como epíteto.

Bien, pues nada más lejos de la realidad. Aparte de las típicas arenas doradas, las hay blancas, rosas, rojas, negras, verdes… Para comprobarlo, podemos ver este power que me ha llegado vía mail. Mientras llega nuestro merecido descanso veraniego, deleitémonos con estas maravillosas imágenes de las diferentes playas del mundo, plagadas de colores, al tiempo que aprendemos el porqué de esos matices (sedimentación coralina, arenisca rojiza, cuarzo puro, basalto u olivino procedentes de lava, manganeso granate):

Playas y colores

LOCUCIONES POR DOQUIER

Tras explicar a mis alumnos más pequeños el concepto de locución y sus tipos, les propuse realizar algún relato que demostrase que lo habían entendido. Se pusieron manos a la obra y bolígrafo en mano fueron creando sus microrrelatos.

Paula Bolado Riaga, de 1º E.S.O. B me envía sus relatos con locuciones. En primer lugar, el relato de locuciones preposicionales (en que incluía algunas conjuntivas y otras discutibles porque se pueden analizar de otra forma, como adverbios complementados por un sintagma preposicional) y, en segundo lugar, el de las locuciones adverbiales. Como ejemplos nos pueden servir. Leámoslos:

1) Alrededor de las 17:00h, fui a casa de unos amigos: Carlota y Daniel, a causa de que mi madre tenía que ir a un funeral. Rumbo a la habitación de Carlota, me caí por las escaleras, debido a que son muy altas. De manera que sonó un ruido espantoso. Vinieron a auxiliarme. Gracias a que caí bien, no me pasó nada grave. Cuando me recuperé del accidente, me dirigí a donde mis amigos con la intención de jugar a algo. De modo que jugamos al escondite. Cuando empezamos me tocó quedar, y después de que hubiera contado los cien segundos, me dirigí a buscar a mis amigos. Miré por todas partes: junto a las puertas, detrás del sofá, debajo de las mesas, en medio de cojines y peluches, al final del pasillo… A lo largo de un buen rato, me senté encima de la cama, aburrida de tanto buscar, y de pronto escuché unas risitas… Habían estado delante de mis narices todo el rato: debajo de la cama. Por culpa de un grito que pegó Daniel, nos riñeron y no pudimos jugar más.

2) De vez en cuando, voy a ver partidos de hockey hierba. Este sábado los contrincantes eran: Parayas contra El Tenis. A menudo estos partidos provocan gran rivalidad entre los jugadores. Las gradas estaban hasta más no poder, repletas de arriba abajo. El partido comenzó a trancas y barracas, pero entre pitos y flautas fueron mejorando. Al principio, los del Tenis iban por encima, pero de pronto, Parayas comenzó a meter goles a mansalva. En una tirada a gol, la pelota salió fuera del campo. A lo lejos se veía a una muchacha cogiendo la pelota. La niña, al aproximarse al campo, lanzó la pelota y partió un cartel a medias (de pascuas a ramos pasan estos accidentes). En un santiamén , todo volvió a la normalidad. Se decidió todo en un penalty, frente a frente, en el que el Tenis tiró a gol y la pelota pasó muy cerca del poste, por lo que no lo metieron. En un pispás, Parayas acabó ganando el partido. Pero, de todos modos, lo que importa es participar y pasarlo bien.

IMITA Y VENCERÁS

Desde la antigüuedad hasta que se impuso el concepto de originalidad, el de imitación había sido altamente valorado. Hoy sigue bastante en desuso porque algunos individuos confunden imitación  y el mero plagio (copia exacta y que no advierte de la fuente de la que procede), lo cual es también muy distinto del hecho de valerse de una cita (copia exacta entrecomillada y de la que se señala el autor) como argumento de autoridad o para ejemplificar una idea.

Dicho esto, Jorge Manrique, autor de las magníficas Coplas por la muerte de su padre, tuvo y tiene tal trascendencia literaria que hay quien se ha atrevido a imitar su estilo y métrica pero con un tono muy alejado del original.

Si pinchas en el siguiente enlace, tendrás  completas las Coplas a la muerte de un colega  de Luis García Montero. Léelas y compáralas. Puedes escuchar además la versión cantada del grupo TNT (pestaña superior de esa página).

 

http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/HISTORIA_LITERATURA/MANRIQUE/coplas_garciamontero.htm

Ahora tú:

¿Conoces algún poema que te encante?

Intenta imitar su estilo y métrica. Cambia su contenido y tono.

Si te sale, puedes enviármelo aquí.

DE CAMPO Y EN FAMILIA

Después de trabajar la narración y los fenómenos semánticos, nos propusimos poner en práctica de una forma diferente las nociones de campo semántico y familia léxica.

Así surgieron estos y otros relatos en que lo importante era narrar por el placer de narrar. La única exigencia era que en uno se incluyesen diferentes palabras de algún campo semántico y en el otro unas cunatas de las pertenecientes a una misma familia léxica.

En el caso de esta alumna, Elia Torres Alonso de 1º ESO B, el cometido no sólo está cumplido, sino mucho más.

Comprobad:
ARMAS Y JOYAS (ejemplo de campo semántico):
-Tío, tío, ¡cuéntanos tu famosa historia!
- Ja, ja, ja. No, sobrinitos míos, ahora no es el momento.
- Por favor…
- Está bien. Os lo contaré.
Esto ocurrió en los meses de abril y mayo. Mi mujer y yo éramos  jóvenes. En ese tiempo nos encontrábamos en una fuerte guerra contra Remstal. La lucha no nos era favorable y un día entraron en el pueblo unos soldados fuertemente armados, lo controlaron y llevaron a los hombres a trabajar en las minas (llenas de diamantes, esmeraldas, rubíes, zafiros…) y a las mujeres de esclavas o sirvientas del rey de Remstal.

Las dos primeras semanas fueron agotadoras, escaseaba la comida y dormíamos muy poco. Trabajamos de sol a sol y cuando empezaban a fallarte las fuerzas los guardias te mataban. Poseían toda clase de armas, desde escopetas y pistolas hasta grandes metralletas.

Yo tenía un gran amigo, se llamaba Jim, pero un día se confió demasiado y se escondió un diamante. No llevábamos apenas ropa, así que le descubrieron y le mataron.

Durante la siguiente semana la guardia empezó a flaquear, Remstal había entrado en guerra con otros pueblos, así que necesitaban más soldados para luchar.

Un día mientras trabajaba escuché cómo los soldados hablaban de que iban a vender sirvientes, necesitaban más dinero para reforzar el ejército.
-Es mi oportunidad- pensé.
Durante todas las noches había hecho un pequeño hoyo entre los arbustos cercanos a la mina y había logrado robar un diamante y dos rubíes. Esa noche debía escaparme con mis joyas. Así lo hice, y corrí a esconderme en el pueblo. Entré silenciosamente en un casa y cogí la ropa que encontré, una camiseta, un pantalón roto y unas botas viejas.

A la  mañana siguiente cambié mis piedras preciosas por 650 dólares y una rebanada de pan. Me hicieron falta 30 dólares para poder comprar a mi esposa. Al final viajamos hasta aquí, España.

-  ¡Que buena historia, tío! ¡Qué valiente fuiste!

Familia Léxica

-Señor Martínez.
Hemos encontrado estos documentos escritos en la antigua casa que se encuentra junto al bosque. Es de un señor llamado Demetrio, del año 1878.
-Muy bien, serían tan amables de leérmelo, por favor.
-Cómo usted diga.

“Hace unos años que vivo en esta casa. Todo comenzó el día que tenía apenas 34 años. Yo era un simple artesano. Pero desde muy pequeñito me había apasionado pintar. Hacía años que deseaba enseñar mis pequeños dibujos a Balboa. Fernando Balboa, para ser exactos. Era el artista más famoso de toda España. Trabajaba para el rey y  poseía grandes riquezas y tierra. Sus obras de arte eran tan espectaculares que parecía que se salían del cuadro. Todas las tardes, al terminar de trabajar, solía salir al campo a pasear.

Uno de esos días lo vi, iba en un caballo. ¡Y sólo! Decidí acercarme por si se había perdido o necesitaba ayuda. No había dado tres pasos cuando dos ladrones le apuntaron con una pistola. Uno le disparó en un brazo. El otro, aprovechó para coger los objetos de valor que Balboa llevaba consigo.
El primero de ellos le iba a matar cuando yo, sacando fuerzas de flaqueza, cogí un tronco del suelo y le dejé inconsciente de un fuerte golpe en la cabeza. El segundo consiguió escapar con el caballo de Balboa. Ayudé a este a levantarse, él me dio las gracias y me dijo que le enseñara el camino de vuelta.
Le hablé de mis dibujos y me contestó que un guardia se pasaría por mi casa y los recogería.

Una semana después de esto recibí una carta que decía que mis dibujos le gustaban mucho, pues no eran nada artificiales, y que fuera su ayudante para hacer más obras artísticas.
Yo acepté y este me regaló esta casa.
Pronto nos hicimos amigos y antes de morir me confesó que guardaba todas sus riquezas en un cofre escondido debajo del laurel de su casa. Yo nunca me he atrevido a desenterrarlo.
Le guardo mucho aprecio”.

-¡Rápido! Coge una pala.
-Muy bien, le espero en la puerta.

Ángela Bolado Ruiz, también de 1º ESO B, nos envía estos dos microrrelatos:

CAMPO SEMÁNTICO (PIEDRAS PRECIOSAS Y COLORES)

Una mañana llegaron noticias al pueblo de una fiesta en casa de la Señora Martínez.
Era la mujer más tacaña y rica del pueblo.
Aunque a todos les extrañó no falto ni un vecino.
Juan el hijo del panadero, por su curiosidad, se acercó la noche antes de la fiesta a casa de la Señora Martínez y oyó desde las basuras:
- ¿Tienes todo el dinero? – susurró un hombre con un aspecto siniestro.
- Sí – dijo una mujer – ¿Qué te esperabas?
La mujer era una señora joven que no conocía.
Entre ellos había una caja que parecía pesada.
Juan espero y consiguió ver la caja a solas.
Dentro tenía: rubís, diamantes, zafiros… una caja entera llena de piedras preciosas.
A la mañana siguiente empezó la fiesta y Juan vio a la mujer de nuevo.
Juan se pregunto por que la mujer tendría piedras preciosas.
Las bebidas eran de mucho color, no había ninguna suave.
Cuando Juan fue al baño vio a la joven mujer poniendo una pequeña piedra, que parecía un diamante en un vaso Martínez, que se disponía a beber el líquido.
con líquido de todos los colores: rojo, verde, amarillo, azul…
Juan pronto lo entendió, la mujer echó una piedra preciosa falsa llena de veneno.
Juan se preguntó para quien sería.
La mujer joven se acercó a la Señora Martínez.
– ¡Noooo! –gritó Juan.
La Señora Martínez olió el veneno y no se lo bebió.
Juan fue recompensado con una cantidad de dinero que recibió después de contar su historia.
La mujer joven resultó ser la sobrina de la Señora Martínez que compró un montón de falsas piedras preciosas con veneno para matar a su tía y quedarse con todo, la fiesta era una tapadera.
La policía se la llevó a comisaría y nunca más se vio que la familia del panadero pasara hambre.
Cuandola Señora Martínez murió todo pasó a Juan ya que era el único heredero.

FAMILIA LEXICA (ROPA, PELO Y SILLA)

Una mañana a Raúl, el policía del pueblo, le informaron de la colocación de una bomba entre la tienda de ropa y la sillería.
Raúl no dudó y aceptó el caso.
Cogió la furgoneta y fue a la tienda de ropa, cuando llegó todo estaba abierto pero no había nadie.
Raúl miró en toda la ropa, en los seis roperos y en los mejores ropajes. Pero solo encontró: seis perchas, un euro, dos chicles usados y unas cáscaras de pipas.
Raúl probó suerte en la sillería, que también estaba abierta y sin nadie, miró en todos los sillones, las sillas, las sillitas de bebe e incluso en un sillín de bicicleta.
Cuando se disponía a abandonar divisó unas huellas, y decidió seguirlas. Las huellas le llevaron a la vieja puerta llena de propaganda de: peluquerías, peluqueros privados, tiendas de pelucas y de los concursos de pelo.
Raúl atravesó la puerta y todo estaba oscuro. Raúl vio un cuchillo entre la oscuridad, que se deslizó hasta su cuello y lo rozó. Cuando pensó que ya era su fin, una luz se encendió y vio a su tío con un cuchillo de juguete y al resto del pueblo con globos y una piñata.
-¡Sorpresa! –exclamaron todos.

MICRORRELATANDO:

No sólo hemos leído y trabajado una antología sobre el cuento, sino que hemos jugado a meternos en la piel del creador.

El último ejercicio que os mandé, el de inventaros algún microrrelato (sintético, sugerente o sorpresivo, que no fuera un mero chiste ni un resumen narrativo ni una opinión) que no superase las cincuenta palabras, ha dado sus frutos. Por eso, merece la pena crear una entrada específica en la que podéis colgar vuestras creaciones. Comienzo con las dos primeras que me habéis mandado:

De Sheila Vega 2º ESO B, El cuento de Cenicienta africano:

El cuento de Cenicienta africano no tiene final, porque allí van descalzos.

De Noelia Salmón Ortiz 2º B, El Resfriado:
¡Achúss! Me empapé. Dijiste que llovía, y me llevé el paraguas; pero no me dijiste que hacía viento.

De Silvia Eugenio Vico 2º A:
Era un hombre tan pequeño que cuando el gigante lo quiso matar ya le había pisado.

POWER POINTS

 

Hola, chicos:

Por si alguno tenéis interés, aquí os dejo tres power básicamente informativos. El primero ejemplifica un comentario de textos. El segundo trata de las propiedades de un texto. El tercero ilustra el estilo directo, indirecto e indirecto libre. No he podido añadir más ejemplos ni ejercicios.

Espero que os sirvan.

Ejemplos de comentario de textos literarios

El texto. Propiedades

Estilos en la narración

JUGUETEANDO CON LOS MICRORRELATOS

Qué mejor que practicar para comprender la dinámica de la narración y poner en juego sus elementos…

Un texto narrativo es un tejido lingüístico en el que se entrelazan contenido y forma (coherencia y cohesión) y que se sirve de diferentes ingredientes y enfoques para dar vida a una historia. Toda decisión es una selección, por lo que  la mezcla correcta, equilibrada, de esos elementos generará mejores o peores resultados.

Antes de empezar recordamos algunos consejos :

-El título debe enganchar.

-El efecto sorpresa final resulta muy interesante.

-El enunciado inicial debe abrir expectativas, para que el lector empiece a hacer sus propias inferencias (aunque sean fallidas).

Buenos microrrelatos en que inspirarte puedes encontrar en:

http://ociozero.com/13066/decalogo-para-editar-microrrelatos.

Después, realizamos el siguiente ejercicio:

Redactar un relato muy corto que incluyó las seis primeras palabras que se nos ocurrieron (perro, flauta, ornitorrinco, trombón, árbol y casa).

Pasado el plazo, leemos los resultados. Dos alumnas de 2º de ESO me reenvían sus creaciones y, voilà, aquí los tenemos:

El sueño de Jaime de Silvia Eugenio Vico:

Jaime era un niño de doce años que vivía en un pueblo pequeño con sus padres. Un día Jaime decidió ir a una parte del pueblo donde no había ido nunca. Allí vio una casa con un jardín enorme. Como la puerta estaba abierta, entró y vio el árbol más grande que había visto nunca. Se acercó para tocarlo y salió un perro de caza dispuesto a morderle. Jaime estaba muy asustado y pensaba que lo iba a morder, pero apareció un ornitorrinco entre los arbustos y el perro fue hacia él. Jaime aprovechó para salir corriendo y entonce se despertó. Se dió cuenta de que había sido un sueño, así que se vistió y se fue porque había quedado con sus amigos para tocar la flauta y el trombón.

Flautazos y trombonazos
de Andrea Diez:
Un hombre que vivía con su perro y su ornitorrinco se dio cuenta de que sus animalitos se estaban comiendo sus hojas del trabajo. Le llevó tres horas hacer esas malditas hojas. Se cabreó tanto, que cogió su flauta y se la tiró al perro dejándolo inconsciente en el suelo. El ornitorrinco salió de casa a toda prisa y se subió a un árbol, pero el señor le encontró y le tiro un trombón, el ornitorrinco murió en el acto.

Por último:

No hemos de caer en intolerancias creativas. Purismo y creatividad casan mal, pero podemos leer unas directrices de cómo podemos construirlos para hacernos una idea de lo que son, a lo que aspirar, lo que redactar, etc. Este decálogo para componer microrrelatos solo pretende servir de detonador de nuestras ideas:

1. Un microcuento es una historia mínima (no trivial) contada en unas pocas líneas, no el resumen de una más larga.
2. No es una simple ocurrencia, sino que plasma la evolución de un personaje, la resolución de un conflicto o un cambio.

3. El periodo de tiempo que transcurre es pequeño entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Con tres sobran.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario.

6. Un microcuento es un ejercicio de precisión y selección que va a lo esencial y no a lo superfluo desde el título.

7. La descripción de espacios y personajes no suele ser detallada sino selectiva, impresionista.

8. Pese a su reducida extensión, tiene un significado muy grande.

9. Evita la abstracción y los juicios de valo, que sea el lector quien deduzca.

10. Huir de los tópicos.

Fuente: http://www.escueladeescritores.com/

Ahora tú y tú y tú… Si estáis dispuestos a crear, dejad vuestros microrrelatos como comentario.

 

¿CÓMO CALIFICAMOS UNA EXPOSICIÓN ORAL?

La exposición oral es una nota más de la evaluación continua, que en Bachillerato supondrá  el 20% de la nota de la evaluación en el caso de los alumnos a los que les haya tocado exponer en ella.

Aunque su fin sea que aprendáis a explicar con detalle y claridad una información equis ante un auditorio más o menos homogéneo, como paso previo vuestro grupo de trabajo realizará un trabajo escrito que ha de entregar al profesor con anterioridad a dicha exposición. Este trabajo se puntúa de forma global con hasta un 10% (de ahí la importancia de la cooperación entre miembros de un grupo), el otro 10% se extrae de cada exposición individual.

CONSEJOS:

-Dividirse bien las partes del tema teniendo en cuenta su extensión y su dificultad (para que nadie salga perjudicado).

-Lectura y comprensión del libro de texto como punto de partida y para aclarar cuantas dudas se tengan, manejar con soltura los datos relevantes y ser capaz de utilizar el vocabulario preciso.

-Ampliación de la información que aporta seguridad al orador (ante las posibles preguntas, por ejemplo, aunque no se exponga todo de forma oral), material de apoyo, bibliografía (que deberá aparecer al final del trabajo).

-Aportar fotocopias complementarias o alternativas a las del libro de texto de la asignatura (con ejemplos y ejercicios adecuados que puedan realizar sus compañeros y que la profesora fotocopiará a tal efecto).

Para que os oriente hacia lo que esperamos de vosotros, debéis conocer los CRITERIOS que puntuamos para calificar vuestra exposición oral (normalmente sobre temas literarios) y la importancia que les damos a unos frente a otros.

Los criterios sombreados en negrita (1, 2, 3, 5, 7, 8 y 10) puntuarán hasta con una décima. cada uno. Mientras que los NO sombreados (el resto) podrán llegar a puntuar hasta 0,05 p. cada uno:

1.-Presenta el tema que va a exponer y explica su contexto (histórico-social, por ejemplo) en la introducción.

2.-Lo expone de modo ordenado, coherente, claro y sin necesidad de leer los apuntes (aunque sí puede servirse de un guión).

3.-Usa un léxico culto, variado y preciso. Se expresa con fluidez, sin cometer incorrecciones gramaticales (dequeísmo, anacolutos…). 

4.-Adapta el código a la situación comunicativa (registro).

5.- Distingue lo relevante de lo accesorio y relaciona los diversos aspectos del tema (no hace una simple suma de datos).

6.- Utiliza un volumen y un tono de voz adecuados. Maneja con soltura el código paralingüístico (puntúa correctamente su discurso con las pausas y silencios adecuados y las entonaciones pertinentes) y kinésico (ocupación del espacio, movimientos y gestos oportunos).

7.- La exposición incluye los contenidos más destacados que permiten entender tanto la época, el movimiento y el género, como a los autores y obras concretas que los representan.

8.- Emplea y analiza textos literarios para ilustrar la exposición. Plantea ejercicios a priori y a posteriori  a los compañeros.

9.- Acompaña la exposición de otros documentos (audio, vídeo, power point, Webs, música…).

10.- Termina la exposición con una conclusión clara y breve que resuma lo fundamental de las ideas expuestas. 

11.- Incluye las dificultades con las que se haya encontrado en la elaboración de su trabajo así como referencias bibliográficas al material empleado para realizarlo.

12.- Puede responder a las preguntas planteadas por profesor y compañeros.

13.- Presenta el trabajo y/o realiza la exposición en la fecha prevista.

ÚLTIMOS CONSEJOS:

-Una vez que empecéis la exposición tened bien claros los turnos y deajos hablar sin interrumpiros.

-Evitad que “pasen ángeles”, esos feos vacíos en que nadie añade nada.

-Si alguien se equivoca, no se acaba el mundo pero conviene rectificar a tiempo y con moderación. Eso supone que, como sois una piña, no debéis poner en evidencia al compañero sino apoyarlo. ¿Cómo? podéis sugerir que vuestra intervención es sólo un inciso aclaratorio que matizará o redondeará sus palabras, por ejemplo.

Todos sabemos que hay que ser respetuoso con el que se deja la voz y la imaginación para que no lo pase peor de lo necesario y que, si es posible, disfrute del momento…

INSTRUCCIONES PARA IMITAR A UN GENIO

El escritor argentino nacionalizado francés, Julio Cortázar, a tres años del centenario de su nacimiento, sigue siendo uno de los mayores innovadores de la literatura y un originalísimo y rompedor autor en idioma español (boom latinoamericano), tanto en sus relatos cortos o variopintos fragmentos en prosa (Historias de cronopios y de famas [TX. 2], Viaje al día en ochenta mundos [TX.1]) como en sus novelas, algunas de las cuales yo denominaría de ensamblaje (Rayuela, 62 Modelo para armar…). Pese a la impronta surrealista en que se sumerge su obra, o precisamente por ello, se ha convertido en un clásico moderno.

De él nos sorprende (función básica de la literatura: extrañar, porque ésta ha de entretener, enseñar deleitando y emocionar sorprendiendo) el curioso POR ESCRITO UNA GALLINA:

Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.

 ACTIVIDADES:

1-Vamos a descodificarlo. Reescribe el cuento ordenando su sintaxis.

2-Explica qué ha pasado.

3-¿Por qué crees que Cortázar lo ha redactado de ese modo?

4-¿Existe comunicación? Justifica tu respuesta y, en caso afirmativo, señala cada uno de sus elementos.

5-¿Qué función lingüística predomina? Arguméntalo.

6-¿Qué tipo de texto es según el modo de elocución? Explícalo.

Harto famoso es el pasaje de INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA:

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

ACTIVIDADES:

Seguro que muchos de vosotros os preguntaréis “¿Esto es Literatura?” y os contestaréis: “Pues vaya tontería, si eso lo sabe cualquiera”. Ya, pero he ahí que a los demás no se nos ocurrió antes escribir algo tan nimio con tanto detalle. Si tú lo hicieras ahora, ya no destacaría, no resultaría novedoso.

Ahora lee sendos ejercicios de clase de dos jóvenes alumnas de 1º de Bachillerato (Marina Fernández Flórez y Marta Eguizábal Jiménez) e intenta imitar al maestro o a tus compañeras:

Instrucciones para lavarse los dientes. Marina Fdez. Flórez

Instrucciones para cepillarse los dientes. Marta Eguizábal

INFERENCIAS FALLIDAS

SELECCIÓN DE TEXTOS DE “NUBES DE PAPEL” (libro recopilatorio del I Certamen nacional de Relatos Ultra Cortos)

 

AQUEL MUNDO MARAVILLOSO del guipuzcoano Modesto Arrieta Illarramendi Zarautz:

Todo comenzó el día que empecé a morirme de verdad. No recuerdo el número de meses de felicidad que llevaba a mis espaldas cuando sucedió lo que nunca había imaginado que podía ocurrir. El impacto fue tal que prefiero no acordarme de lo que aconteció aquel fatídico día, pero en cambio me gusta recordar que los cuatro o cinco últimos meses de los que tengo conciencia fueron los mejores de mi vida. Mi adaptación a aquel entomo tan maravilloso y placentero era absoluta, y vivía cada instante con tal intensidad que puedo decir, sin temor a equivocarme, que fui la persona más dichosa en aquel derroche de liquido, color, olor, sonido y toda aquella amalgama perfectamente conjuntada de felicidad. ¿Qué otra cosa podría ser pues la felicidad? Solía pasear a mi antojo, me deslizaba con una elegancia sublime, nadaba como el pez más hábil y revoloteaba con tal maestría que no me cansaba de zambullirme en las profundidades de aquél océano, para mí tan agradable y acogedor. Hacía el pino, daba vueltas de campana cada vez más precisas y sofisticadas, y disfrutaba de los días tanto como el protagonista principal de una sinfonía de ballet. Sólo tenía que tener cuidado con una especie de cable que de vez en cuando, se me enroscaba como una gran serpiente pitón alrededor de mi sensible cuello. Cuando esto sucedía tenía que reaccionar rápidamente porque no me dejaba respirar. Pero también tenía que agradecerle a ese cable los sabores tan agradables que inundaban mi cuerpo, desde los más dulces hasta los más amargos, pasando por los salados, ácidos o agrios. Toda una gama completa que me daba fuerzas para seguir disfrutando de todo aquel maravilloso universo; aunque alguna vez, un exceso de picante me hizo estornudar de buena gana. Diría que aquel universo tan oscuro, donde yo me movía a mis anchas y no necesitaba ni que mis ojos estuvieran abiertos, me permitía concentrarme y gozar de mis ejercicios cada minuto de mi maravillosa y sin par vida. Recuerdo que una vez vi una luz alumbrando aquel oscuro túnel. No pude distinguir lo que era, pero al abrir los ojos vi mi propio reflejo en la pared iluminada, y he de confesar que me asusté al ver que mi cabeza era de un tamaño más que respetable, aunque este atributo, que me venía tan bien como contrapeso para mis innumerables saltos mortales, no sé si no fue el detonante de la hecatombe final. También recuerdo con gracia los momentos en que todo mi universo se paralizaba, en total calma, como esos instantes que preceden a una catástrofe y todo el mundo espera alguna reacción. Yo entonces me hacía la estatua y no movía ni un solo músculo, ni me atrevía a sonreír para que nadie notara mi presencia. Entonces era inevitable escuchar los toc-toc de rigor que retumbaban como cargas de profundidad lanzadas a un submarino que aunque no se sabe muy bien dónde, se sabe que está ahí. Tampoco puedo olvidar los días en que me sentía escudriñado, vigilado, y sólo se oía una voz como de ultratumba que preguntaba: ¿pero tiene colita? Y yo procuraba girarme y darles la espalda porque me daba mucha vergüenza exhibirme así ante desconocidos. De pronto, todo empezó a cambiar. No sé si yo crecí demasiado o el espacio a mi alrededor fue empequeñeciéndose. El caso es que me faltaba margen para desenvolverme como hasta entonces. Procuré adaptarme a la nueva situación, pero el espacio se achicaba irremisiblemente y la situación se hizo insostenible. Todo sucedió de golpe, el líquido desapareció como por arte de magia por el túnel donde de vez en cuando veía la luz, y la corriente me arrastró hacia el túnel. Todo se empezó a mover a mi alrededor, y las prisas, carreras, bocinas, gritos.., ya no me abandonaron. Me hubiera gustado quedarme allí para gozar eternamente de aquel paraíso, pero enseguida fui consciente de que aquello era irreversible: Empuja, empuja… empuja y respira… Es lo único que oía, además de unos histéricos y entrecortados jadeos. Además de no querer salir, me gritaban para que yo hiciera el trabajo. Qué iba a hacer yo si no me cabía la cabeza por el túnel. De pronto, la boca del túnel cedió y salí a un lugar que yo identificaría como la estratosfera, donde había cuatro o cinco seres, todos vestidos de verde, con mascarilla y sudando a rabiar. Parecían extraterrestres. Colgado como un jamón me presentaron a una mujer que estaba llorando y riendo a la vez. Recuerdo también otro tipo con cara de pánico, que en diez según dos vomitó tres veces, y no paraba de repetir: ¿pero tiene colita, o no? No pude acostumbrarme a semejante espectáculo y decidí defenderme de la única forma que sabía. Apreté con fuerza los puños y solté unos berridos que sonaron como verdaderos gritos de guerra. Me lavaron, me vistieron de rosa y me dejaron en una especie de urna, que por no tener, no tenía ni líquido. Entonces abrí los ojos, yo diría que para siempre.

LA PRIMERA VEZ de José María López Gallego (Ávila):

El joven bajó del taxi despacio, entre las hojas removidas, caminaba hacia su primera vez. Abrió la puerta y atravesó el pasillo con los zapatos mojados. Una lluvia gris tras las ventanas y las manos duras en los bolsillos. Antes pasó por los baños. Hizo acopio de todo el coraje del que era capaz. Se aconsejó calma y humedeció la nuca. Pasó a la habitación donde ella lo esperaba tendida. Sus ojos de humo miraban al infinito, nada más verla, pensó en Notre-Dame, y en aquellas muchachas que se asomaban al balcón de la tarde para colocarse el sol en las mejillas. La chica era rubia como ellas, y de una edad similar. Descendió sus manos sobre la frente de la muchacha, entrelazó sus dedos a sus cabellos: en juventud intensa. Examinó, se estremeció, no podía decidir qué buscaba exactamente. Con los suyos, dibujó los dedos pálidos de la joven, y en esa calle de arcenes duros donde cruzar de una sangre a otra sangre se convierte en una travesía imposible, se entretuvo, como esperando junto a un sepulcro que anuncia un suceso. Dibujó una y otra vez la curva limpia de su frente, la correcta línea de sus pómulos, la rozadura sonrosada a la altura de las ingles, la dureza extravagante de sus nalgas y sus pechos, el enigma de sus labios. Ella dejó que él abriera su frente, como ningún hombre antes lo hiciera. Entró en ella. Intentos sucesivos se habían estrellado contra sus encajes de seda negros. Él abrió su pecho de par en par, dentro halló unos zapatitos de charol y la sonrisa triste de un arlequín de nicotina y sueño. Llevó luego sus labios a la rozadura de sus dedos, tomó su corazón, lo elevó hacia luz, examinó cada pasillo de sangre, cada latido extinguido, cada turbio paisaje. Buscaron, de nuevo sus manos, la sonrosada rozadura de las ingles donde tantas veces ella se estremeciera. Ya con el pulso firme, cerró su vientre, depositó con dulcísima paciencia su corazón y clausuró las puertas de su pecho. Por último corrió la cremallera de su frente, cruzó la sombría órbita de sus pupilas y se quedó mirando como quien mira a quien ama. En un libro de formularios con pastas duras, dejó unas anotaciones. Al pie, la fecha, la hora… Con un trazo suelto de su estilográfica, el joven firmó el informe de su primera autopsia oficial como médico forense.

¿POR QUÉ LLORAS MUJER? del barcelonés Javier Portabella Bosh:

En la puerta de su casa, una mujer lloraba con infinito desconsuelo a su hombre muerto desde la pasada noche. Acertó a pasar por allí el ermitaño Jerónimo, de piel clara, cabello cano y túnica blanca. La vio, y le dijo:

— ¿Por qué lloras mujer?

 — Mi marido está muerto.

— Te pregunto que por qué lloras.

— Te digo que ha muerto mi hombre. ¿No es acaso su muerte la peor des gracia para mí?

— Dime mujer, ¿sufre él ahora?

— No. Ciertamente.

— ¿Le duele algo?

— ¿No te he dicho que no sufre?

— Entonces, ¿por qué lloras mujer?

— Porque me falta su compañía.

— Y si estuviera contigo, ¿dejarías de llorar ahora mismo?

— Pues claro.

— Entonces, ¿es su ausencia lo que tú lloras?

— Eso he dicho.

— ¿No ves mujer que tus lágrimas no son para él, puesto que a él ya no le sirven?

— No. A él ya no le sirven.

— ¿No ves que tus lágrimas son sólo para ti?

— Visto así…

— Y, ¿no crees que llorar por uno mismo es de necios?

— Dime ermitaño, ¿qué debo hacer?

— Dime mujer, ¿qué hacías antes que muriera él?

— Pues llevaba la casa, cocinaba, cuidaba de los conejos y las gallinas, cosía y hablaba con las vecinas.

— Pues lleva la casa, cocina, cuida de los conejos y las gallinas, cose y habla con tus vecinas.

Jerónimo, el blanco ermitaño, siguió su camino. La mujer se enjugó las lágrimas, y se fue a hablar con las vecinas que enseguida comenzaron a censurar y a criticar su conducta, porque hablaba con ellas, cocinaba, cuidaba de los conejos y las gallinas, cosía y llevaba la casa como si su marido no hubiera muerto.

— Qué poco debía de quererle! —murmuraban sus vecinas.

SELECCIÓN DE LA ANTOLOGÍA DE MICROCUENTOS OJOS DE AGUJA:

EL GESTO DE LA MUERTE de JEAN COCTEAU

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

—iSálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

—Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jar dinero un gesto de amenaza?

—No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

PRIMERA VEZ de ÁLOE AZID

Aquí estamos los dos, uno delante del otro. Nerviosos, pero decididos. Sabemos que cualquier inexperiencia será superada con creces por nuestro amor, o eso dicen. Sonríe, te digo, y tus ojos lo hacen por tus labios, háblame, te digo, y tu silencio lo hace por tu voz, quiéreme, te suplico, y depositas tu mirada en la mía, haciéndolo. Y me abrazas. Realizamos despacio cada gesto por temor a equivocarnos, para dilatar el tiempo y saborear el instante cincelándolo en la lengua. Me llega tu respiración cada vez más agitada conforme vas desnudándome. Lentamente nos despojamos de las prendas y vamos en pos del ser que hay delante para cometer el acto milagroso de confluir en una vida como si la apresáramos. Nos entre tenemos en cada caricia para precisar el sentido del otro, para permitirnos calar desde la superficie hasta lo profundo y trascender los cuerpos. Dejamos a las bocas que se beban, a las carnes de los Labios que se atrapen, a las lenguas enloquecidas que se enreden, a las comisuras elongarse en su avidez por engullirse. Se ablandan los huesos, se endurece la carne. Las pieles se erizan de deseo que aplacan sumergiéndose la una en la otra. La búsqueda dubitativa culmina en la unión aún torpe, después cierta. Abandonados los cuerpos a sí mismos, comenzamos a derramarnos en el otro. El placer emergente rinde los párpados. Comienza el roce de filos de almas, el oleaje del cosmos, el vaivén de océanos abisales, el sol ha muerto, es tormenta y noche, relámpagos cortantes abren la negrura, rayos y crujidos de trueno se clavan en la espina dorsal, la mente se diluye en el cho que, chilla hasta que se rompe, y sus añicos tintinean en ecos solitarios que desfallecen cada vez con mayor lejanía en la oscuridad. Los ojos se entreabren mientras llueve con mansedumbre la dulzura y se expanden, algodonándose, nubes de paz que navegan hacia el horizonte, para morir. Cuando caemos en nuestros cuerpos, ya está. Tú me has leído. Yo te he escrito. Hemos sembrado un hijo, un amor, el cuento.

ACTIVIDADES PARA COMENTAR:

  1. ¿Te ha quedado claro el punto de vista del primer texto? Explícalo.
  2. Cuando leemos, siempre ponemos en juego nuestra experiencia del mundo, no sólo nuestras lecturas previas… En este sentido,  ¿qué presuposiciones e inferencias has ido entresacando a lo largo del segundo relato? ¿Estabas en lo cierto? Justifica tu respuesta.
  3. Sobre el tema de la muerte ha habido siempre diversos puntos de vista, sentimientos y opiniones. ¿Qué relato(s) alude a este tema universal. Argumenta la opción que escojas.
  4. Los géneros literarios son una clasificación operativa como método pedagógico, pero en realidad sus límites imprecisos has dado lugar a textos inclasificables. De estos relatos hay uno cuyo modo de elocución lo relaciona con dos grandes géneros, ¿cuál y por qué?
  5. Dos de ellos coinciden en título. ¿Podrías señalar sus semejanzas (si encuentras alguna) y sus diferencias?

LA POESÍA ES RITMO

LA POESÍA ES RITMO. Compruébalo:

Aquí tienes un texto (aparentemente prosa por la sucesión de oraciones hasta final de reglón) que pertenece a un poema de Machado. ¿Podrías tú dividirlo en versos según como te suene? Comprueba luego la medida real de los versos en el poema aportado al final:

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—; mas recibí la flecha que me asignó Cupido y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera hablar a Dios un día—, mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y a mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje y esté a partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.

RETRATO de Antonio Machado

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

VARIACIONES SOBRE UN TEMA

Observa cómo cambia el prisma o algún elemento de la historia pero el contenido fundamental es el mismo:

El criado del rico mercader

          Érase una vez, en la ciudad de Bagdag, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte, y porque la Muerte le hizo un gesto.

            Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

-Amo – le dijo- déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdag. Esta noche quiero estar en la lejana ciudad de Ispahán.

-Pero ¿por qué quieres huir?

-Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

-Muerte – le dijo acercándose a ella -, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?

-¿Un gesto de amenaza? –contestó la Muerte -. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.

 

EL GESTO DE LA MUERTE (TRADUCCIÓN DEL RELATO DE  JEAN COCTEAU)
    
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
    -¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.
     El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
     -Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
     -No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

 DAYOUB, EL CRIADO DEL RICO MERCADER  (Recogido por Bernardo Atxaga en Obabakoak)

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra.

 Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.
    Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

 —Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.
 —Pero ¿por qué quieres huir?

—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
    El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

    El caballo era fuerte y rápido, y, como esperaba, el criado llegó a Ispahán con las primeras estrellas. Comenzó a llamar de casa en casa, pidiendo amparo.
 —Estoy escapando de la Muerte y os pido asilo —decía a los que le escuchaban.
    Pero aquella gente se atemorizaba al oír mencionar a la Muerte y le cerraban las puertas.

    El criado recorrió durante tres, cuatro, cinco horas las calles de Ispahán, llamando a las puertas y fatigándose en vano. Poco antes del amanecer llegó a la casa de un hombre que se llamaba Kalbum Dahabin.
 —La Muerte me ha hecho un gesto de amenaza esta mañana en el mercado de Bagdad, y vengo huyendo de allí. Te lo ruego, dame refugio.
 —Si la Muerte te ha amenazado en Bagdad —le dijo Kalbum Dahabin—, no se habrá quedado allí. Te ha seguido a Ispahán, tenlo por seguro. Estará ya dentro de nuestras murallas, porque la noche toca a su fin.
 —Entonces, ¡estoy perdido! —exclamó el criado.
 —No desesperes todavía —contestó Kalbum—. Si puedes seguir vivo hasta que salga el sol, te habrás salvado. Si la Muerte ha decidido llevarte esta noche y no consigue su propósito, nunca más podrá arrebatarte. Ésa es la ley.
 —Pero ¿qué debo hacer? —preguntó el criado.
 —Vamos cuanto antes a la tienda que tengo en la plaza —le ordenó Kalbum cerrando tras de sí la puerta de la casa.

Mientras tanto, la Muerte se acercaba a las puertas de la muralla de Ispahán. El cielo de la ciudad comenzaba a clarear.

La aurora llegará de un momento a otro —pensó—. Tengo que darme prisa. De lo contrario, perderé al criado.

Entró por fin a Ispahán, y husmeó entre los miles de olores de la ciudad buscando el del criado que había huido de Bagdad. Enseguida descubrió su escondite: se hallaba en la tienda de Kalbum Dahabin. Un instante después, ya corría hacia el lugar.

En el horizonte empezó a levantarse una débil neblina. El sol comenzaba a adueñarse del mundo.

La Muerte llegó a la tienda de Kalbum. Abrió la puerta de golpe y… sus ojos se llenaron de desconcierto. Porque en aquella tienda no vio a un solo criado, sino a cinco, siete, diez criados iguales al que buscaba.

Miró de soslayo hacia la ventana. Los primeros rayos del sol brillaban ya en la cortina blanca. ¿Qué sucedía allí? ¿Por qué había tantos criados en la tienda.

No le quedaba tiempo para averiguaciones. Agarró a uno de los criados que estaba en la sala y salió a la calle. La luz inundaba todo el cielo.

Aquel día, el vecino que vivía frente a la tienda de la plaza anduvo furioso y maldiciendo.
—Esta mañana —decía— cuando me he levantado de la cama y he mirado por la ventana, he visto a un ladrón que huía con un espejo bajo el brazo. ¡Maldito sea mil veces! ¡Debía haber dejado en paz a un hombre tan bueno como Kalbum Dahabin el fabricante de espejos!

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN:

1. ¿Para qué quería marcharse de Bagdad el criado? O, dicho de otra forma: ¿qué pensaba que podría lograr al hacerlo?

2. ¿Qué sintió el criado tras su encuentro con la Muerte? Busca la palabra que te dé la pista en el texto y luego escribe dos sinónimos (palabras que signifiquen lo mismo)

3. ¿Qué sintió el amo cuando su criado le contó lo ocurrido?

4. ¿Cómo interpreta el criado el gesto que le hace la muerte? (es decir, ¿qué cree que significa?)

5. ¿Por qué se sorprende la Muerte al ver al criado en Bagdad?

6. ¿Cuál es la moraleja que puede extraerse de este relato? (Es decir, qué pretende contarnos esta historia, cuál es el mensaje)

7. ¿Cuántas partes podrías diferenciar dentro de la historia?

 

FÁBULA NOVENA (en Trece fábulas y media) Juan Benet

El criado, en estado de intenso azoramiento, llegó al mediodía a casa de su amo, un rico comerciante, y con las siguientes palabras le vino a explicar el trance, por el que había pasado:

-Señor, esta mañana mientras paseaba por el mercado de telas para comprarme un nuevo sudario, me he topado con la Muerte, que me ha preguntado por ti. Me ha preguntado también si acostumbras a estar en casa por la tarde, pues en breve piensa hacerte una visita. He pensado, señor, si no será mejor que lo abandonemos todo y huyamos de esta casa a fin de que no nos pueda encontrar en el momento en que se le antoje.

El comerciante quedó muy pensativo.

-¿Te ha mirado a la cara, has visto sus ojos? -preguntó el comerciante, sin perder su habitual aplomo.

-No, señor. Llevaba la cara cubierta con un paño de hilo, bastante viejo por cierto.

-¿Y además se tapaba la boca con un pañuelo?

-Sí, señor. Era un pañuelo barato y bastante sucio, por cierto.

-Entonces no hay duda, es ella -dijo el comerciante, y tras recapacitar unos minutos añadió-: Escucha, no haremos nada de lo que dices; mañana volverás al mercado de telas

y recorrerás los mismos almacenes y si te es dado encontrada en el mismo o parecido sitio procura saludada a fin de que te aborde. En modo alguno deberás sentirte amedrentado. Y si te aborda y pregunta por mí en los mismos o parecidos términos, le dirás que siempre estoy en casa a última hora de la tarde y que será un placer para mí recibida y agasajada como toda dama de alcurnia se merece.

Hízolo así el criado y al mediodía siguiente estaba de nuevo en casa de su amo, en un estado de irreprimible zozobra.

-Señor, de nuevo he encontrado a la Muerte en el mercado de telas y le he transmitido tu recado que, por lo que he podido observar, ha recibido con suma complacencia. Me ha confesado que suele ser recibida con tan poca alegría que nunca

logra visitar a una persona más de una vez y que por ser tu invitación tan poco común piensa aprovecharla en la primera oportunidad que se le ofrezca. Y que piensa corresponder a tu amabilidad demostrándote que hay mucha leyenda en lo que se dice de ella. ¿No será mejor que nos vayamos de aquí sin que nos demuestre nada?

-¿Lo ves? -repuso el comerciante, con evidente satisfacción-. La hemos ahuyentado; puedo asegurarte que ya no vendrá en mucho tiempo, si es que un día se decide a venir. Tiene a gala esa dama presumir de que ella no busca a nadie, sino que

todos _voluntaria o involuntariamente_ la requieren y persiguen. Y, por otra parte, nada le gusta tanto como las sorpresas y nada detesta como el emplazamiento a fecha fija. Debes conocer esa historia de la Antigüedad que narra el encuentro que tuvo con ella un hombre que trataba de huir de una cita que ella no había preparado. Pues bien, me atrevo a afirmar que ahora que la hemos invitado no acudirá a esta casa, a no ser que cualquiera de nosotros dos pierda el aplomo y se deje arrastrar a alguna de sus astutas estratagemas.

Aquella tarde, la Muerte -con un talante sinceramente amistoso y desenfadado-acudió a la casa del comerciante para, aprovechando un rato de ocio, testimoniarle su afecto y disfrutar de su compañía y de su conversación. Pero el criado al abrir la puerta no pudo reprimir su espanto al verla en el umbral, la cara cubierta con un paño de hilo muy viejo y protegida la boca con un pañuelo sucio, y sospechando que se trataba de una añagaza

compuesta entre su amo y la dama para perderle, se precipitó ciego de ira en el gabinete donde descansaba aquél y, sin siquiera anunciarle la visita, lo apuñaló hasta matarle y huyó por otra puerta.

Cuando la Muerte, extrañada del silencio que reinaba en la casa y de la poca atención que le demostraba aquel hombre que ni siquiera le invitaba a entrar, por sus propios pasos se introdujo en el gabinete del comerciante, al observar su cuerpo exánime sobre un charco de sangre no pudo reprimir un gesto de asombro que pronto quedó subsumido en un pensamiento habitual y resignado:

-En fin, lo de siempre. Otra vez será.

 EJERCICIOS DE CREACIÓN:

1-Haz una versión con distinto narrador

2-Crea una versión con distinto final.

Noche trescientas cincuenta y una: El soñador de Bagdad (de Las Mil y Una Noches???)

 Cuentan que  un hombre de Bagdad poseía muchos bienes y abundante dinero; perdió su patrimonio, cambió su condición y acabó por no poseer nada: a duras penas lograba comer. Cierta noche, mientras dormía, afligido y amargado, vio en sueños a uno que le decía: Tu fortuna está en El Cairo; ponte en camino y ve a buscarla.

  Fue a EL Cairo, llegó por la noche y fue a dormir a una mezquita. Cerca de él había una casa y Alá quiso que una banda de ladrones entrara en la mezquita para pasar a la casa. Al oír a los ladrones, la gente de la casa se despertó, empezó a gritar y el jefe de la policía acudió con sus hombres. Los ladrones huyeron y la policía entró en la mezquita; hallaron al hombre de Bagdad dormido, lo cogieron y le pegaron tanto con las porras que poco faltó para que le mataran. Le encerraron en la prisión y allí le tuvieron tres días, después el jefe de la policía le mandó llamar y le preguntó: “De qué país eres”. “De Bagdad”, respondió el hombre. “¿Y por qué razón has venido a El Cairo?” Y él contestó: “He visto en sueños a uno que me decía: ‘Tu fortuna está en El Cairo, ponte en camino’. Pero al llegar a El Cairo he hallado la fortuna prometida en los golpes que me has hecho recibir” El jefe de la policía se puso a reír a mandíbula batiente, hasta tal punto que se le vieron las muelas. Y le dijo: “¡Imbécil! Yo en sueños he visto tres veces a uno que me decía: ‘En Bagdad hay una casa en tal calle hecha así y así; en su patio hay un jardincillo, al final del jardín hay una fuente y debajo de la fuente hay dinero, una gran suma de dinero. Ve a buscarlo.’Yo no me he movido y tú, en cambio, eres tan tonto que por un sueño has viajado de un país a otro”. Le dio un poco de dinero y le dijo: “Úsalo para regresar a tu casa”.

 Al llegar a este punto de su narración, Sahrazade se dio cuenta de que amanecía y, discreta, calló.

Cuando llegó la

Noche trescientas cincuenta y dos

 Sahrazade dijo:

 -Me he enterado, oh rey feliz, que el de Bagdad cogió aquel dinero y regresó a su ciudad. Pero la casa de Bagdad que el jefe de policía le había descrito era precisamente la suya. En cuanto estuvo en ella, cavó debajo de la fuente y halló mucho dinero. Así Alá le dio la esperanza y esto es un suceso extraordinario.

 

HISTORIA DE LOS DOS QUE SOÑARON (J. L. Borges)

 El historiador arábigo El Ixaquí refiere este suceso:

“Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme), que hubo en el Cairo un hombre todas las riquezas, hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió una noche debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño un hombre empapado que se sacó de la boca una moneda de oro y le dijo: “Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla.” A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y Afrontó los peligros de los desiertos, de las naves, de los piratas, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó el fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el Decreto de Dios Todopoderoso, una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron con el estruendo de los ladrones y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo, y le menudearon tales azotes con varas de bambú que estuvo cerca de la muerte.

     A los dos días recobró el sentido en la cárcel,. El capitán lo mandó buscar y le dijo: “¿Quién eres y cuál es tu patria? El otro declaró: “Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Mohamed El Magrebí.” El capitán le preguntó: “¿Qué te trajo a Persia?”. El otro optó por la verdad y le dijo: “Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que esa fortuna que prometió deben ser los azotes que tan generosamente me diste”.

     “Ante semejantes palabras, el capitán se rió hasta descubrir las muelas del juicio y acabó por decirle: “Hombre desatinado y crédulo, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo en cuyo fondo hay un jardín, y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol una higuera y luego de la higuera una fuente, y bajo la fuente un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, engendro de una mula con un demonio, has ido errando de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no te vuelva a ver en Isfaján. Toma estas monedas y vete”.

     “El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la fuente de su jardín (que era la del sueño del capitán) desenterró el tesoro.

     Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto.”

DECÁLOGO DEL ESCRITOR (A. Monterroso)

Decálogo del escritor (Augusto Monterroso)

 Primero. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero. En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: “En literatura no hay nada escrito”.

Cuarto. Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado. El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

LA BELLEZA DE LO FEO

Que la poesía viaja por el territorio de la belleza es cosa más que sabida manida. Sí lo prosaico no es tal si el poeta sabe darle el toque justo para emocionar y sorprender. Para ejemplo, un botón o más de dos… El famoso soneto de Morales, la décima de Guillén o alguna composición maliciosa de Quevedo. Después, se les puede pedir a los alumnos sus propias composiciones. yo adjunto algunos ejemplos de alumnos de un 1º de la ESO del curso 2008-09:

CÁNTICO DOLOROSO AL CUBO DE BASURA

BEATO SILLÓN

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